jueves, 21 de noviembre de 2024

Camping Alentejo


 ¡Llegamos a Portugal! Quizá la hora de diferencia es lo que hace que la vida transcurra más lentamente. Nos instalamos en el camping Alentejo al mediodía y disfrutamos de uno de sus mayores encantos: un bonito cenador de madera al sol.


En este camping pasamos casi todas las tardes jugando al ping pong en una mesa al lado de una dehesa plagada de conejos.

Este maravilloso lugar lo llevan con gran amabilidad Catarina, Sibao y su perrito Benny.

Todas las mañanas recibíamos el pan local recién hecho.


El sábado por la mañana, en Estremoz (a tan solo 60 km de Badajoz), se instala un mercado de productos locales en el centro de la localidad. Frutas, verduras, pan, embutidos, huevos y, como no, pasteles.



Es maravilloso poder comprar productos locales a buen precio.

Si nunca has estado en un mercadillo en Portugal, te va a sorprender que no tengas que gritar y nadie grite a pleno pulmón ofreciendo sus viandas. Es algo que nosotros valoramos mucho del país vecino: el silencio y la calma con la que disfrutas en todos los lugares. 




Uno de los mayores placeres de los que puedes disfrutar en Portugal, es su gastronomía. Encontramos una amplia oferta de restaurantes locales donde degustar comida casera con buenos panes, buen vino y postres de la casa.

Este sábado fuimos al restaurante A Talha, donde nos comimos un cocido alentejano típico de esta región.

Al igual que sorprende el silencio en el mercado, también te sorprenderá que en un restaurante repleto de comensales, podrás mantener una conversación con quien comparte mesa contigo sin tener que gritar.

Otro de los pueblos típicos de el Alentejo es Evoramonte, que dista 5 km del camping en el que estamos. Su núcleo amurallado medieval, con el castillo que lo corona, se alza sobre una colina desde la que podrás divisar las dehesas y las sierras colindantes de el Alentejo. Merece la pena una visita al lugar.




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